Durante la Eucaristía del 4 de octubre de 2026, XXVII Domingo del Tiempo Ordinario, el arzobispo de Buenos Aires, en su homilía, invitó a todos los fieles a ser artesanos de la fraternidad, a esforzarse sin medida para que a nadie le falte el amor y, con él, lo necesario para vivir dignamente y ser felices.