El 21 de julio.
Ayer, un grupo de 46 feligreses de las parroquias de La Encarnación y de San Gabriel de Loja disfrutaron de la visita nocturna inmersiva “Silentia” en el Monasterio de La Cartuja.
Recorrieron las diferentes estancias del monasterio, permitiendo que el silencio dialogara con su interior. Se entregaron “a la contemplación de un espacio sagrado donde el tiempo parece detenerse ante Dios”, afirmó D. Iván Maximiliano Cáceres, sacerdote de la localidad.
“Ante la cruz del refectorio, aquella máxima cartujana cobró un sentido profundo porque, mientras el mundo gira, la Cruz permanece. En este sentido, sumergidos en las urgencias y el ruido cotidiano, pudimos descubrir la certeza de aquello que permanece inmutable, que es el amor de Cristo entregado por nosotros”, expuso D. Iván.
Regresaron a Loja con el corazón transformado y la certeza de que, a veces, las respuestas más profundas no se encuentran en las palabras, sino en lo que el silencio permite escuchar.