El purpurado de Tanzania murió este jueves 19 de febrero en Dar-es-Salaam, a los 81 años, en el «Jakaya Kikwete Cardiac Institute», donde se encontraba hospitalizado. Durante casi tres décadas fue arzobispo de la principal ciudad tanzana, contribuyendo a consolidar la Iglesia como punto de referencia en años de grandes cambios sociales en el país, comprometiéndose con la justicia social y el combate a los tribalismos.