Comentario bíblico al Evangelio en el V Domingo de Pascua, el 3 de mayo de 2026, realizado por el Secretariado diocesano de Pastoral bíblica de Granada.
¿Si no sabemos dónde vas cómo podremos saber el camino? Felipe no andaba descaminado en su interrogante. ¿Cómo saber el camino por dónde ir si no tenemos clara la meta?
A nuevos problemas, nuevas soluciones (Hch 6,1-7)
Este texto del libro de los Hechos nos presenta el origen de un grupo de helenistas, el grupo de los siete, que se considera fundador de la Iglesia de Antioquía (Hch 8,1). Los helenistas eran judíos que habían vivido en la diáspora, pero que habían vuelto a vivir a Palestina. Eran de cultura y lengua griega. Esta división entre judíos pasa a la Iglesia, que en un primer momento es judeocristiana.
El relato del texto sigue un esquema en tres tiempos:
A) Problema (v.1)
En la Iglesia, que hasta ahora había vivido una situación idílica (cf Hch 2, 42-47), aparecen las tensiones. La causa es que las viudas de los helenistas no están siendo atendidas y no tienen familia a la que acudir porque esta se quedó en la diáspora.
B) Propuesta de solución (v.2-4)
Ante el problema planteado, los doce asumen la responsabilidad y toman la iniciativa para resolverlo. Ellos no pueden dejar lo que están haciendo, la predicación de la palabra de Dios para dedicarse a la administración, por lo que proponen que un grupo de siete asuma esa tarea.
C) Solución(5-6)
La solución del problema se concreta eligiendo a este grupo de siete, todos ellos con nombres griegos, por tanto helenistas, entre los que destaca Esteban, de quien se dice que era “hombre lleno de fe y de Espíritu Santo”. Termina el relato con un sumario en que se apunta como la Palabra de Dios se iba extendiendo e iban creciendo el número de discípulos.
Camino, Verdad y Vida (Jn 14,1-12)
El texto está tomado del evangelio de Juan, de los llamados discursos de despedida (Jn 13-17). Jesús está despidiéndose de los suyos. Ya no permanecerá mucho tiempo con ellos. Los discípulos quedan sobrecogidos, tristes, conmocionados y abatidos. El Maestro comienza a darles ánimo. Sus palabras invitan a no temer. La razón es confiar, apoyarse en Dios y por supuesto en Él. Jesús no se marcha, tan solo se adelanta para que en un futuro no muy lejano estén de nuevo juntos.
Sin embargo, tras esas palabras que serenan a los discípulos hace una afirmación que de nuevo los intranquiliza y parecen dejar perplejo a más de uno: “a dónde yo voy, ya sabéis el camino”. Es Tomás el que toma la palabra y con mucha lógica le interroga: “si no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?” Entonces Jesús hace una triple afirmación cargada de densidad teológica: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”.
Jesús es el camino para llegar al Padre, y lo afirma a través de esta triple identidad: “quien me conoce…conoce al Padre”; “quien me ha visto… ha visto al Padre”; “yo estoy en el Padre y el Padre en mí”. Así, Jesús establece la conexión entre el Padre, y él como una comunión plena.
La Palabra hoy
Recorrer el camino de la existencia implica recorrer un itinerario, un proceso, pero para que esa existencia tenga sentido ha de tener un horizonte, una meta. Solo sabiendo dónde queremos llegar podremos recorrer el camino, o lo que es lo mismo, para saber el camino hay que saber dónde se va. Nietzsche lo afirmaba con otras palabras: “Quien tiene un porqué para vivir puede soportar casi cualquier cómo” . Jesús se presentará en el Evangelio como el Camino, la Verdad y la Vida. Él es el itinerario, la seguridad y la meta. Él es la vía para acercarnos a Dios. Porque quien conoce a Jesús…conoce al Padre. Así lo ha expresado Bono, cantante del grupo U2: Cristo es mi camino para comprender a Dios.
Mariela Martínez Higueras, OP
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