En la homilía de la Celebración de la Pasión del Señor, presidida por León XIV en la basílica de San Pedro, el predicador de la Casa Pontificia muestra cómo Jesús encarnó la figura del «Siervo del Señor» cantada por el profeta Isaías, introduciendo en la historia una nueva lógica: «En una época desgarrada por el odio y la violencia», los cristianos «deponen las armas» y confían en la Cruz.