Al finalizar la audiencia general, Ewa Machaj-Antosiewicz, quien llegó de Łódź, Polonia, junto con unas setenta obstetras, le contó a León XIV que había nacido en el campo de concentración de Auschwitz en 1944, gracias a la Sierva de Dios Stanisława Leszczyńska. El encuentro con unos cincuenta jóvenes de la Basílica de la Anunciación en Nazaret, deseosos de seguir el ejemplo de San Francisco, fue también una experiencia maravillosa.