Entrevista a Mons. Jesús Ruiz, obispo de la diócesis de Mbaiki, en República Centroafricana, que ha acompañado al Dr. Cédric, Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2025 en España para recoger el galardón, visitándonos ambos en Granada.
D. Jesús Ruiz es obispo de la diócesis de Mbaiki, en República Centroafricana. Su nombramiento fue hace nueve años, pero su vínculo con el continente africano es de mucho tiempo anterior, ya que como misionero comboniano ha desarrollado allí su labor sacerdotal y pastoral, en medio de comunidades con conflictos sociales y de gran pobreza. También en nuestra diócesis de Granada ha estado como formador durante 7 años.
Con motivo de la entrega en Madrid al Dr. Cédric Ouanekpone del Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2025, Mons. Jesús Ruiz ha estado en nuestro país, y también en nuestra diócesis de Granada, donde hemos conversado con él.
—- ¿Por qué ha venido a España? Cuéntenos también cómo es la diócesis de Mbaiki, en República Centroafricana.
Vengo acompañando al doctor Cédric porque trabajamos juntos. Él está en la capital y mi diócesis está a 100 kilómetros. Estamos en una zona de selva, en la provincia del Congo.
Estoy en la frontera con los dos Congos y es una diócesis que el año pasado, en 2025, hicimos 30 años de diócesis, pero llevamos 100 años de evangelización. Tengo una diócesis de unos 20.000 kilómetros cuadrados y con 400.000 personas, más o menos, pero solamente tengo 11 sacerdotes diocesanos, más luego tengo otros 11 religiosos con unas 40 religiosas. Y la característica un poco de la diócesis, además de la pobreza endémica de todo el país, es que allí está la población más grande de pygmeosakas, con los cuales intentamos trabajar. Es el 8 o el 10% de la población.
Mi presencia aquí, en este momento, es para acompañar al doctor Cédric, porque colaboramos juntos. Ellos hacen cada año cuatro o cinco clínicas móviles gratuitas en mi diócesis. Vienen 10, 12, 14 doctores durante cuatro días y trabajan. Vienen nefrólogos, cardiólogos, ginecólogos, dentistas, para hacer un chequeo a mi población, que no han visto nunca un médico. Entonces, esperando de tener una estructura un poco más sólida un día, con la ayuda de los doctores, se hacen estas clínicas móviles, que son un alivio muy grande para la población. Y es el hecho, por eso estoy aquí acompañándole, porque trabajamos juntos en esas clínicas.
—- Lleva muchos años en el continente africano, ahora como obispo, pero antes también como misionero comboniano. ¿Qué cree que nos falta a este lado del mundo, en concreto en España, para sentirnos más cercanos también con lo que sucede en otras, no digo diócesis, en otras regiones con personas como nosotros, pero que es verdad que son de otra cultura?
Yo llevo 38 años en el continente africano. He estado trabajando en el CHAD y ahora estoy en la República Centroafricana. Llevo nueve años como obispo y a veces lo que nos falta es lo que dice el refrán castellano, “ojos que no ven, corazón que no siente”. Y se nos queda muy lejos. Yo cuando vengo aquí oigo hablar de que España va muy mal, que España es un país tercermundista, porque el metro ha llegado diez minutos con retraso. Digo, esto es no conocer nada del mundo. Entonces, a veces, muchas veces es esta ceguera que tenemos de no conocer el mundo, que en ocho o nueve horas de avión estamos allá.
Entonces yo creo que es una falta de conocimiento y de implicación. Y después, pues bueno, el problema del sur, el problema del sufrimiento del sur, porque es el 80%, es a causa del norte que explota el sur. Y digámoslo claramente, el norte explota el sur y sólo le interesa al sur, para aprovecharse. Entonces, nosotros como Iglesia estamos allá, con los últimos de los últimos para decir este mundo no puede continuar así. Y bueno, pues creando un poco de esperanza.
En mi diócesis, prácticamente las escuelas que funcionan las llevamos nosotros, la Iglesia Católica, porque el 60% de los chavales no van a la escuela; del 60%, y del 40% que van a la escuela, en la misión tenemos del 25 al 30%, o sea que intentamos generar una cultura nueva, la cultura de la paz a través de las escuelas, dar un poco de salud al pueblo. Estamos hablando de un pueblo que tiene una media de vida de 52 años y con el 60% de la población que está bajo el umbral de la pobreza, o sea que dependerían económicamente del exterior para comer una vez al día.
Aquí no se hacen una la idea de lo que es eso y yo creo que nos hace falta concientizarnos aquí. Yo digo siempre “estamos en la misma barca”; lo que decía el Papa Francisco siempre: “Estamos en la misma barca”. Y no hay derecho a que unos pocos acumulen toda la riqueza y que la gran mayoría esté pasando estas situaciones. Estando en el país, uno de los países más ricos del mundo, porque tenemos oro, diamante, uranio, petróleo, madera, pero estamos en el último o el antepenúltimo país en el índice de desarrollo mundial.
— Un último mensaje a los granadinos para que no nos olvidemos también de nuestros hermanos en África.
A nosotros como cristianos el Evangelio nos empuja. Jesús dijo “he venido para que tengan vida y una vida en abundancia”. Y yo digo, “bueno, primero los cristianos, los que somos cristianos, el Evangelio que no produce vida en los otros no es bueno, no es un Evangelio bueno”. “He venido para que tengan vida en abundancia” y para los demás, lo mismo. Yo creo que el que no es cristiano, no es creyente, lo importante es ayudarnos los unos a los otros. En este mundo hay sitio para todos, pero tenemos que compartir. Es el compartir, es el ser solidario con los demás, es el ayudar al que no tienen. Entonces, sería un poco este el mensaje para el pueblo de Granada al que quiero mucho, porque yo estuve viviendo aquí siete años y quiero muchísimo. Entonces, creemos vida, ayudemos a los demás. El domingo pasado era el Evangelio de los bienaventurados: “Bienaventurados los pobres, bienaventurados los humildes, los que sufren”. Y yo decía en Madrid, en la homilía, “el Señor nos dice ayuda a los pobres a que sean bienaventurados, ayuda al pobre, al que sufre, al que llora, ayúdale que sea feliz”. Y esa es nuestra misión.
Paqui Pallarés
“Yo digo siempre como decía el Papa Francisco siempre: ‘Estamos en la misma barca’. Y no hay derecho a que unos pocos acumulen toda la riqueza y que la gran mayoría esté pasando por la pobreza, estando en uno de los países más ricos del mundo, porque tenemos oro, diamante, uranio, petróleo, madera, pero estamos en el último o el antepenúltimo país en el índice de desarrollo mundial”.
Mons. Jesús Ruiz, Obispo de Mbaiki (República Centroafricana)
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