León XIV recibe a los participantes en una iniciativa del Dicasterio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos dirigida a jóvenes sacerdotes y monjes de las Iglesias Ortodoxas Orientales. Destaca que las diferencias históricas y culturales dentro de las Iglesias «representan un maravilloso mosaico» de la «herencia cristiana común». Espera que todos crezcan en una «fe compartida en Cristo». La unidad cristiana puede ser «levadura de paz en la tierra y de reconciliación para todos».