El Pontífice recibió en audiencia a la Fundación Edith Haberland-Wagner y a la cervecería Augustiner Bräu de Múnich, que continúa la tradición cervecera iniciada por los monjes agustinos alemanes en el siglo XIV. San Agustín nos recuerda que nos realizamos cuando ponemos nuestros dones y talentos, recibidos de Dios, al servicio de los demás, y que «un requisito fundamental para la paz» es el uso adecuado de los bienes de la creación.