El Pontífice visitó este martes en Barcelona el centro penitenciario femenino de Brians 1, donde escuchó el testimonio de capellanes, voluntarios y mujeres privadas de libertad, en uno de los gestos más significativos de su viaje apostólico a España. Allí, animó a las reclusas a no dejarse definir por sus errores: “el pasado no condena el futuro”, advirtió.