En su discurso a los participantes de la asamblea plenaria del Dicasterio para la Evangelización, León XIV observa la “extendida indiferencia religiosa” de Occidente, que delega en la “cultura tecnológica” las respuestas a las preguntas no resueltas de la vida. Exhorta a dirigirse a las nuevas generaciones sin apoyarse en la relevancia social ni en el consenso momentáneo.