Al final del Ángelus, León XIV dirige un pensamiento a Irán, escenario de protestas y de violentas represiones, y a Siria, donde continúan los enfrentamientos entre el ejército gubernamental y las milicias kurdas: «Perseguir el bien común de toda la sociedad». Luego invoca la paz en Ucrania, que vive a oscuras y con frío debido a los «graves» ataques rusos: «Cesad las violencias e intensificad los esfuerzos por la paz».