El cardenal suizo, diplomático de larga trayectoria y nuncio apostólico en Italia y San Marino, falleció el 12 de mayo. León XIV presidió la liturgia en el Altar de la Cátedra y en su homilía recordó la misión del cardenal en diversos países, «con paciencia y abnegación, para reunir a los pueblos en armonía», afrontando también «los obstáculos y desafíos que un representante papal está llamado a afrontar por el bien de todos».