El Papa ha destacado en un discurso dirigido a profesores de Religión Católica la importancia decisiva de su labor en la formación integral de niños y jóvenes, subrayando que la dimensión religiosa no puede quedar al margen de la educación. Los invitó a enseñar desde la cercanía, la coherencia y el amor, en un contexto marcado por la dispersión interior, y a acompañar a los estudiantes en el descubrimiento de su mundo interior, promoviendo una educación que una fe, cultura y pensamiento