En una entrevista con los medios vaticanos, monseñor David reconoce las fragilidades espirituales del pequeño país donde el cliché de la riqueza a menudo oculta profundas «soledades» y una “crisis del sentido de la vida”. El viaje apostólico de León XIV será una ocasión para dirigirse “a todo el mundo”, representado en el Principado por una realidad multicultural con más de 150 nacionalidades.