Fue establecido por la UNESCO en 1999 para promover la protección y la valoración de todas las lenguas, un tesoro de identidad, cultura e historia. Este año, enfatiza el papel de los jóvenes en la construcción de la dimensión multilingüe del aprendizaje. El académico Matteo Motolese: «Promoverlo es fundamental para la integración y el bienestar de las personas».