En el Encuentro Internacional por la Paz promovido por Sant’Egidio, que comienza hoy, 25 de octubre, participa una mujer peruana que lleva siete años en Roma. «Ser migrante es duro, la comunidad me ha salvado la vida. Mi corazón —explica— está en mi Chiclayo, que será bellísima cuando el Papa la vea y se quedará sorprendido. Él quería que renaciera de sus pobrezas y eso está sucediendo. Hemos rezado muchísimo por él».