En una reflexión compartida con los medios de comunicación del Vaticano, el cardenal arzobispo de Chicago recuerda la naturaleza del «kolo», una danza folclórica croata que practicaba en su juventud, como guía para el camino de la comunidad eclesial. Esta está llamada a pasar «de la ejecución personal a la armonía colectiva», escuchando la «melodía divina» que anticipa el movimiento y la acción, siempre consciente de los espacios y los tiempos que la rodean