A más de 400 kilómetros de Bogotá y a unos 120 kilómetros de la costa del Pacífico se encuentra Cali, la tercera ciudad más grande de Colombia y encrucijada de migración interna, pobreza urbana y tensiones vinculadas al conflicto armado. Es aquí donde un misionero javeriano, que prefiere permanecer en el anonimato, comparte lo que significa vivir y poner en práctica las directrices del episcopado colombiano.