Los centros de estafa proliferan en la nación asiática, donde miles de personas, en su mayoría migrantes, se ven obligadas a realizar estafas digitales que generan un colosal negocio ilegal. Padre Will Conquer: «Trabajan segregados día y noche, sin parar, a menudo sin paga y con poca comida. ¿Descansan? Solo medio día al mes». Para ocultarlos, se han construido complejos turísticos y casinos, que son solo una tapadera.