Tras la advertencia del secretario general António Guterres sobre una posible quiebra financiera de la ONU, el observador permanente de la Santa Sede ante la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra y otras organizaciones internacionales explicó a los medios vaticanos que la situación se torna cada vez más alarmante: «Es una crisis estructural. Es doloroso pensar en los recortes significativos que ya se han hecho en la ayuda humanitaria».