La sequía, las cosechas insuficientes, la subida de los precios y la inseguridad agravan la crisis alimentaria y sanitaria en Somalia. Los niños y las mujeres embarazadas son los más vulnerables. A esto se suma el riesgo de nuevas inundaciones, que podrían ralentizar la distribución de la ayuda humanitaria necesaria para la supervivencia de familias enteras