Testimonios de distintas personas vinculadas a la Asociación Almanjáyar en familia (ALFA), de quien en todos estos años han recibido la ayuda para recuperar sus vidas y hoy expresan gratitud. La Asociación, que creó hace 8 años los Premios UnSol en Almanjáyar, nacida en 2004 y vinculada a la parroquia San José Obrero, ha presentado esta mañana en rueda de prensa estos galardones.
José Manuel Jiménez Ortiz es un usuario de la Fundación Cruz Blanca y todos los martes va al Economato de la Asociación Almanjáyar en Familia, con la parroquia San José Obrero, como voluntario, para ayudar a las familias a llenar su cesta de la compra con productos básicos en alimentación, higiene personal y limpieza. Este año, y como novedad en esta edición, recibirá un reconocimiento especial por este voluntariado con el que “pone en práctica el sentido responsable e íntegro de la labor” que hace en favor de los demás.
Es uno de los nombres vinculados a esta Asociación, nacida en el año 2004, como fruto de un consejo parroquial en San José Obrero para llevar una mano tendida y un oído abierto a la escucha de quienes necesitan ser acompañados y ayudados, participando en procesos socio-educativos de las personas del barrio, ubicado en la zona norte de la ciudad.
Noemí Mora es otro de esos nombres en la Asociación ALFA. Esta dominicana de 35 años encontró en esta Asociación una familia, lo que supuso un aliciente en un país que no es el tuyo y en el que necesitaba formación y trabajo. Con la Asociación ALFA está reciclándose como cocinera, en sus cursos de cocina, y además recibe ayuda psicológica con los profesionales con los que cuenta esta organización de la Iglesia. Por todo ello, afirma tajantemente estar muy agradecida.
Mª Carmen, vecina del barrio, es una madre de tres hijos, que han acudido a la Asociación para formarse, alguno de ellos como monitores, y donde han encontrado un lugar donde vivir en comunidad y familiaridad. Mª Carmen está también muy agradecida porque este lugar en el barrio ha sido una oportunidad para sus hijos adolescentes, para formarse y para aprender a trabajar. Un agradecimiento que ha llevado a una de sus hijas a ser voluntaria de la Asociación ALFA y ahora como maestra de colegio. Destaca “el ejemplo y la alegría” en la implicación del barrio “en algo tan importante y necesario”.
Y Juan, que comenzó con 7 años en la parroquia y tras pasar por la Asociación hoy es un trabajador de 33 años, a cuyo lugar sigue vinculado desde su faceta profesional, en una experiencia que califica de “gratificante” y agradecida.
Y también la situación tan delicada que vivía Jesica, madre de dos hijos, que llegó a la Asociación por un caso de violencia. Jesica expresaba su alegría y gratitud por haber recuperado su vida en este lugar al que llama “nuestra segunda casa” y en el que ha podido reconducir su vida personal y encontrando trabajo.
PREMIOS UNSOL EN ALMANJÁYAR
Son algunos de los nombres que pueblan Almanjáyar en Familia, la Asociación que esta mañana ha presentado los nombres de los galardones Premios UnSol en Almanjáyar (Unidos en Solidaridad por Almanjáyar), que cumple este año su VIII edición y con el que reconocen a personas e instituciones “que, de una manera u otra, han participado en esta historia de vida y creen en los procesos de cambio de las personas, en especial, de nuestro barrio”.
Los premiados este año son: la parroquia San Gregorio Bético y la Fundación Unicaja, y como Menciones especiales dos vecinas del barrio -Dolores Ovalle Ávila y Francisca Sánchez Carrión. Además, como novedad este año, un voluntario del Economato de la Asociación ALFA-parroquia San José Obrero recibirá también un reconocimiento.


Durante todo el año la Asociación trabaja para ayudar a estas personas a recuperar su dignidad y concibiéndose en una comunidad que es familia. También han estado activos durante el verano, cuando atendieron a 172 niños y 96 familias. El equipo lo integran 28 personas, con su párroco D. Juan Carlos Carrión. Por allí pasan unos cien menores.
Entre sus programas disponibles, además de educación para menores, está el acompañamiento para adultos, con talleres de cocina, informática, español para extranjeros, con procedencias de 22 nacionalidades, empleo y economato, aunque, como insiste el párroco de San José Obrero, “no es una casa de actividades”, sino un lugar que recupera la dignidad de la persona.
Paqui Pallarés
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