La participación electoral fue del 77,8%, un récord desde la reunificación. El canciller alemán y líder de la CDU, Friedrich Merz, declaró: «No logramos conectar emocionalmente con el pueblo». El cardenal Marx, arzobispo de Múnich y Freising, afirmó: «Este resultado para un partido autoproclamado de extrema derecha es terrible y desalentador, pero no es el fin del mundo».