En la arquidiócesis de Monterrey, el Santísimo Sacramento llega a los barrios más difíciles a bordo de una camioneta, en territorios por los que transitan migrantes en busca del “sueño americano”, pero también por donde circulan redes criminales de tráfico de drogas. El padre Ignacio Pulido Mendiola, responsable de comunicación de la arquidiócesis: “Queremos ir a los lugares más problemáticos para hacer presencia eucarística”