Con motivo de los terremotos que obligaron a su cierre, la parroquia continuó la vida pastoral y las celebraciones litúrgicas desde una capilla habilitada en sus salones, sosteniendo a los vecinos en la esperanza ante el temor e incertidumbre.
La parroquia del Corpus Christi, en el barrio del Zaidín, que tuvo que cerrar tras los terremotos en agosto, vuelve a abrir este sábado día 12, fiesta litúrgica del Dulce Nombre de María. Será con la Eucaristía de las 20 horas.
La parroquia realizará la limpieza profunda del templo mañana viernes y el mismo sábado, una vez se han atendido las obras de urgencia, “sobre todo para volver a abrir el templo”, y poder volver a celebrar la Eucaristía en él. Dos años después de trabajos de arreglos y pintura y de haber “dejado preciosa la parroquia”, las paredes del templo han vuelto a pintarse.
MISA DE CAMPAÑA Y MENSAJE DE ESPERANZA
La reapertura se produce tras las recientes fiestas del barrio, que, ante lo sucedido, optó por continuar adelante con ellas. Unas fiestas en las que se hizo presente, este año con más intensidad, la Eucaristía de campaña celebrada en el parque Carlos Cano, en la que se rezó especialmente por las personas más damnificadas y dando gracias a Dios por no lamentar daños personales.
Ya estaba prevista antes de los terremotos, pero, a consecuencia de ellos, el barrio acogía la Santa Misa con más anhelo ante el miedo e incertidumbre tras lo vivido cuando la tierra tembló.
Para sostener la esperanza entre los fieles, D. Vicente entonces recordaba ese origen humilde del barrio que levantó una parroquia, “que no tenía nada, ni siquiera templo y que terminó siendo el centro neurálgico del barrio”, junto con D. Juan, “el sacerdote que la llevó a cabo”. Es una parroquia nacida y construida “desde la nada”, con la implicación de sus vecinos “buscando por todas partes.
“Hemos partido de ahí y ya sabemos que la vida no es fácil y que vienen momentos en los que te lo distorsiona todo. Pero, en esos momentos, como lo hemos hecho siempre, como este barrio lo ha hecho siempre, unidos y juntos, podemos salir adelante. Y las cosas materiales son cosas materiales, y si se pueden reconstruir o rehacer, vamos a ello”. Un mensaje de esperanza de D. Vicente Guerrero que proclamaba en esa misa de campaña y que hoy continúa repitiendo, ante el devenir de cada día y la incertidumbre de la serie sísmica.
LA VIDA PARROQUIAL NO SE PARA
Pese a su cierre temporal, la vida parroquial continuó adelante. Por eso, lo primero que hizo D. Vicente al comunicar este cierre fue habilitar una capilla en los salones, donde no ha faltado la Eucaristía, que ha sostenido a los vecinos en sus momentos más inciertos y de más temor.
D. Vicente aún recuerda el impacto de primer terremoto con el que se abrieron grietas en la cúpula y sus arcos, llevando a su cierre desde ese mismo momento. La tristeza apareció entre los fieles, unida a la comprensión de esta medida, dado que es la primera iglesia que se hizo en el barrio, “en la que la mayoría de vecinos se han bautizado, han hecho su Primera Comunión o se han casado”. “Al verla cerrada era para ellos una inmensa tristeza”, señala el párroco.
Las puertas físicas del templo se cerraron, pero no la vida parroquial y comunitaria, ya que continuó con su ritmo normal de celebraciones, despacho, desde los salones donde se instaló una pequeña capilla, porque “la parroquia nunca cierra”. Esta medida, la de continuar con su funcionamiento normal, supuso un soplo de tranquilidad entre los fieles. Porque “el edificio sigue siendo un edificio y la parroquia, que es todas las personas que la componen, es mucho más grande”, subraya D. Vicente.
A la misa de reapertura del sábado día 12, a las 20 horas, continuarán las celebraciones habituales desde el propio templo: de lunes a sábado a las 9:30 horas y 20 horas, y los domingos, además de ese horario, también a las 12 horas.
FOTOS: Hermandad Trabajo y Luz (Zaidín), en la misa de campaña durante las fiestas del barrio.