El país del sudeste asiático rinde homenaje a la memoria de los obispos Jaime García Goulart y José Joaquim Ribeiro, y de monseñor Martinho da Costa Lopes, quienes acompañaron a la nación en algunos de los capítulos más oscuros de su historia. El cardenal Virgilio declaró: «Un momento solemne y conmovedor para reafirmar la identidad religiosa y nacional del país y un signo de cooperación entre la Iglesia y el Estado. Dieron voz a los que no la tenían».