En California, la fiscalía alega que el gigante tecnológico diseñó sus plataformas para fomentar conductas adictivas entre los jóvenes, explotándolos con fines de lucro y engañando al público sobre los riesgos. El inicio del proceso judicial también ha tenido repercusiones en Wall Street, donde las acciones de Meta cayeron un 4,4 por ciento.