El llamamiento del Papa León XIV sobre Oriente Medio, durante el Ángelus del 16 de agosto, en Castel Gandolfo, es el último de una larga serie de declaraciones realizadas en los últimos ochenta años por los pontífices y la Santa Sede. Una postura arraigada en el tiempo, señalada como la única vía para una paz «justa y duradera» para Israel y Palestina.