La profundización de los conflictos, la polarización y las heridas sociales que atraviesa el país llevó al arzobispo de La Paz, en una nueva carta pastoral, a convocar a la Iglesia paceña a una renovación profunda. El documento, que llama a iniciar la última fase del Sínodo Diocesano, plantea como respuesta a esta realidad recuperar la unidad, la fraternidad y poner a Jesucristo en el centro de la misión de la Iglesia.