En el enclave español, la situación parece haber vuelto a la calma después de la llegada de unas 60.000 personas procedentes de Marruecos. Aunque las autoridades españolas aseguran que todos estos candidatos al exilio han regresado al país, varias familias marroquíes siguen sin noticias de sus seres queridos y temen que hayan fallecido durante la travesía. En la frontera del lado marroquí, la Iglesia se organiza para ayudarlos, como explica monseñor Emilio Rocha Grande, arzobispo de Tánger.