Al reiterar que la catástrofe se sumó a las ya difíciles condiciones sociales, políticas y económicas en el país, el episcopado en un mensaje a un mes de los trágicos sismos que causaron miles de víctimas, damnificados e ingentes pérdidas materiales, invitan a ser samaritanos compasivos con quienes sufren, reconocen la solidaridad “pueblo pobre” y el heroísmo de los que han arriesgado sus vidas para rescatar a las víctimas.