La hermana Hanna Kiedrowska, religiosa palotina polaca, relata su experiencia como voluntaria al servicio de los pobres y las personas sin hogar que utilizan las instalaciones situadas bajo el Columnado de Bernini, gestionadas por la Limosnería Apostólica y creadas por iniciativa del Papa Francisco en 2015. «Necesitan que se les escuche», además de asearse, afeitarse y cuidarse. Para los pobres, cuenta, esto significa recuperar «al menos una parte de la normalidad cotidiana perdida»