Trece días después del terremoto, continúan los rescates «milagrosos» y el gobierno ha decidido reabrir las escuelas para que los estudiantes terminen el año escolar y se recupere cierta normalidad. Pero el panorama descrito por Marcélo García Dalla Costa, director de los Programas Internacionales de la ONG italiana CESVI, es apocalíptico. Existe una gran preocupación por los niños, muchos de los cuales han quedado huérfanos y sufren un fuerte shock.