En una declaración dirigida ayer, 1 de julio, a las Naciones Unidas, el arzobispo Ettore Balestrero, observador permanente en Ginebra, reiteró el compromiso de la delegación vaticana de revisar la Convención sobre Municiones de Racimo, armas que «siguen cobrándose innumerables vidas inocentes». «La lucha contra estos artefactos», afirmó, «constituye una contribución significativa a la paz desarmada y desarmante».