León XIV viaja a Pavía, en el norte de Italia, para peregrinar a la tumba de san Agustín y celebrar la Liturgia de la palabra. En su homilía, el Papa articula su mensaje en torno a cuatro ejes: poner a Cristo en el centro, volver a lo esencial del Evangelio, cultivar la interioridad agustiniana y promover una Iglesia misionera.