“Aunque haya sufrimiento, Dios nunca abandona a sus hijos”

El Papa se reúne con las entidades de caridad y asistencia de la Archidiócesis de Barcelona en la iglesia de San Agustín, poniendo en valor la labor social de la Iglesia.

El Santo Padre se reunió con distintas entidades de caridad y asistencia de la Archidiócesis de Barcelona en la iglesia de San Agustín, en la segunda etapa de su Viaje apostólico a España. En este encuentro, el Santo Padre, que ha puesto en valor la labor social de la Iglesia, han intervenido representantes de Cáritas y también de proyectos relacionados con la atención a personas con adicciones o de acompañamiento de mujeres víctimas de la trata de personas, misión en la que trabajan, respectivamente, la Fundación Obinso y las hermanas Adoratrices.

La representante de Cáritas ha destacado la dureza de las situaciones que ven cada día, como “familias enteras viviendo en habitaciones de realquiler, la soledad de las personas mayores o la precariedad laboral”.

Uno de los momentos más emotivos de este encuentro con el Papa fueron las preguntas de un niño de 6 años, desde si León XIV quería ser Papa de pequeño, qué otro trabajo había tenido antes de ser Santo Padre, si le gusta el fútbol y por qué hay personas a las que les pasan cosas buenas y a otras cosas malas. En este sentido, León XIV habló de su vocación y señaló que “creo que no. Creo que nunca lo pensé. Pero sí puedo decirte algo: desde pequeño sentí el deseo de entregar mi vida a Dios. No sabía del todo cómo ni por dónde me llevaría el Señor. Con el tiempo fui descubriendo que Jesús me llamaba a seguirlo como sacerdote, y que ese camino pasaba por la Orden de San Agustín”.  

Ante la pregunta del sufrimiento, León XIV subrayó que “no es fácil encontrar la respuesta a por qué hay personas a las que les pasas cosas malas y, en cambio, a otras no”. “Pensar en la vida de Jesús nos puede ayudar”, recordó el Papa, ante la vida terrena del Hijo de Dios, que “pasó haciendo el bien y curando a todos los oprimidos por el diablo”, y sin embargo fue crucificado.  “Pero ahí no terminó la historia, porque resucitó al tercer día y venció al mal y a la muerte”, señaló. “A través de la vida de Jesucristo, Dios nos muestra que, aunque haya sufrimiento, Él nunca abandona a ninguno de sus hijos, porque nos tiene preparada una alegría eterna donde ya no habrá tristezas ni dolor. Tengamos confianza, Jesús está con nosotros, nos ayuda y acompaña, y nos da fuerzas para atravesar los momentos difíciles que podemos encontrar en la vida”.

León XIV también tuvo palabras ante la soledad y el abandono, para lo que pidió que “no permitamos que se normalicen en la vida de los adultos mayores. Eso es algo muy triste. Tengamos nuestro corazón abierto a todos ellos; y aunque no sean nuestros abuelos, no permitamos que se sientan solos ni desprotegidos. Porque, si no queremos la soledad para nosotros, tampoco debemos permitirla para los demás”.

Fotos: David Zorrakino (Europa Press)

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