Con un 24% de la población de origen migrante y una tasa de exclusión social que alcanza al 25,5% de los habitantes, Gran Canaria se ha convertido en uno de los puntos más críticos de la ruta atlántica. La Secretaria General de Cáritas Diocesana de Canarias advierte que la institución se ve obligada a intervenir allí donde las administraciones públicas no llegan, rescatando del limbo legal y de la calle a familias, víctimas de trata y a jóvenes, desamparados al cumplir mayoría de edad.