Desde la Plaza de Lima, en la Vigilia de oración, 7 jóvenes le hicieron preguntas al Papa quien con cercanía y afecto les respondió con profundidad, sencillez y conectadas con su realidad. Cada uno de ellos expresó su gran emoción de poder preguntar al Papa y recibir una respuesta llena de cariño y cercanía. Una gran emoción les embargó, al sentir toda una plaza en silencio orante, además el compromiso que les pidió el Papa: ser sal de la tierra y luz del mundo