La esperanza renació en Matabele, en el sur de Zimbabue, una tierra ventosa y árida, silenciosa y cuyos habitantes habían perdido la esperanza cuando la pandemia del VIH y SIDA alcanzó su ápice en África. Sor Ludbirga Schumacher se conmovió por la situación y, con la ayuda de muchas otras monjas que siguieron sus huellas, fundó el Centro Sketimpilo.