En el plano político, el líder de Hezbolá, Naim Qassem, afirmó que «rendirse significa exterminio», calificando el conflicto actual como una «amenaza existencial» para el Líbano. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, respondió desde Washington, acusando al movimiento chií de llevar a cabo una «campaña deliberada para desestabilizar el Líbano» y reiterando que «Israel siempre tiene derecho a defenderse».