Durante su visita pastoral a Pompeya y Nápoles el 8 de mayo, día de la Virgen del Santo Rosario de Pompeya, el Pontífice se reunió con las personas acogidas en las obras de caridad del santuario de Pompeya. En su discurso pronunciado en la sala Trapani, el Santo Padre elogió el legado espiritual de San Bartolo Longo y exhortó a los fieles a convertirse en «hombres y mujeres de oración», capaces de dar testimonio del amor de Cristo al servicio de los más vulnerables.