En las calles de Ciudad de México, numerosas mujeres viven atrapadas en el circuito de la prostitución, marcadas muchas veces por la violencia, la pobreza y la exclusión. En medio de esta realidad, las Hermanas Oblatas del Santísimo Redentor salen cada día a su encuentro para ofrecer una presencia que dignifica, llevando la cercanía de Dios y el testimonio concreto de su misericordia.