El Papa, en su visita a la prisión de Bata en Guinea Ecuatorial, afirmó que una auténtica justicia no busca tanto castigar, sino sobre todo ayudar a reconstruir la vida. Un encuentro en el que aseguró que ninguno está excluido del amor de Dios, y que la vida no sólo se define por los errores cometidos, pues siempre hay una esperanza de cambio.