El cambio climático contribuye a la propagación de la desnutrición en las zonas semidesérticas fronterizas con Etiopía, donde ya escasea incluso la pasta de cacahuete utilizada para tratar los casos más graves. «No podemos gozar de buena salud si la naturaleza no está sana», declara a los medios vaticanos Micol Fascendini, experta en la materia que acaba de regresar de una misión en esos lugares, con motivo del actual Día Mundial de la Tierra