El observador permanente ante la Unesco, monseñor Campisi, interviene en París subrayando la urgencia, en medio de los conflictos, sobre todo los de Oriente Medio y Ucrania, de proteger los lugares de fe y cultura cuya destrucción provoca «la pérdida de identidad y el borrado de la memoria colectiva». Énfasis en los retos de la IA y el uso ético de las tecnologías, así como en la comunicación al servicio de la verdad y del bien común