León XIV preside por primera vez la Misa Crismal y reflexiona sobre el significado de la misión cristiana y los tres secretos que brotan de ella. También propone una forma de evangelizar basada en la humildad y el respeto, alejándose de cualquier idea de imposición: “cuando se nos envía a un lugar debemos honrar la dimensión sagrada que cada persona y cada comunidad lleva consigo”.