El Santo Padre recibe a tres comunidades de monjas benedictinas junto con un grupo de monjes y recuerda que la vida monástica no es «un aislamiento del mundo exterior», sino un modelo de amor, compartir y ayuda.
El Santo Padre recibe a tres comunidades de monjas benedictinas junto con un grupo de monjes y recuerda que la vida monástica no es «un aislamiento del mundo exterior», sino un modelo de amor, compartir y ayuda.