En una nota, el Patriarcado Latino de Jerusalén y la Custodia de Tierra Santa denuncian que la policía israelí impidió al patriarca Pizzaballa y al custodio Ielpo entrar en la Basílica del Santo Sepulcro en Jerusalén, para celebrar la Misa del Domingo de Ramos. “La primera vez en siglos: medida grave e irrazonable, un alejamiento de los principios de la libertad de culto y respeto del Status Quo”. Por la tarde está prevista una oración por la paz desde el Monte de los Olivos.