León XIV aprueba al Dicasterio para la Causa de los Santos la promulgación de los decretos de un cardenal, dos sacerdotes diocesanos y dos religiosas. Entre ellos la española, Sierva de Dios María de Belén del Corazón de Jesús Romero; y la Sierva de Dios Stanislava Samulowska, religiosa polaca que murió en Guatemala.